Bueno estaba buscando en internet una entrevista a George Lucas y encontre esta:
Entrevista con George Lucas
George Lucas es un hombre reservado. Piensa cautelosamente la jugada y no permite que le vean las cartas. El cineasta, que tiene en la actualidad 54 años, no ha cambiado físicamente mucho desde La Guerra de las Galaxias. Sentado en un sillón de su oficina de Skywalker Ranch en Marin, California, nos habla de su regreso como director después de una ausencia de dos décadas.
A la mínima que le toquen la fibra sensible, se exalta. Se describe a sí mismo como un modesto director independiente de San Francisco, todo lo modesto que pueda llegar a ser un millonario, dueño de su propio estudio. Para Lucas, todo ha sido cuestión de control. Cuando no lo tenía, luchó por tenerlo. Y ahora que lo tiene, no quiere volverlo a perder.
Lucas llegó a Hollywood con una nueva ola de directores entre ellos Coppola, Steven Spielberg y Brian De Palma-, que transformó la industria cinematográfica de principios de los años 70. Inmediatamente, causó sensación con su experimental THX 1138 y su nostálgico American Graffiti. Pero tras un desafortunado pase previo al estreno, le quitaron de las manos el montaje final de esa película. Se produjeron cambios menores, pero las cicatrices se le quedaron grabadas para siempre en la mente.
La Guerra de las Galaxias era un salto al vacío de bajo presupuesto. Las películas de ciencia-ficción no eran máquinas infalibles de hacer dinero por aquel entonces. Aunque dos estudios habían hecho ascos a la película, Lucas se encargó de convertir ese pesimismo en todo un imperio propio. Redujo su sueldo de director en 500.000 dólares a cambio de los derechos de explotación del merchandising y de las posibles secuelas, cosa que la Fox le concedió con mucho gusto. Esta mala gestión costaría miles de millones a los estudios: Lucas había intercambiado una paga a corto plazo por una libertad a largo plazo.
Desde 1977 y hasta la llegada de Star Wars: Episodio I. La Amenaza Fantasma, el merchandising de La Guerra de las Galaxias había dado unos beneficios aproximados de 45.000 millones de dólares en ventas. Lucas ha invertido gran parte de esos ingresos en la empresa Lucasfilm Ltd. Actualmente, su Skywalker Ranch es el lugar de trabajo de directores de la talla de James Cameron y Ron Howard, que montan sus películas en Skywalker Sound y confían en que Industrial Light & Magic (ILM), también propiedad de Lucas, les proporcione los mejores efectos visuales del mundo. Además de sus empresas mediáticas (Lucasarts Entertainment, Lucas Licensing y Lucas Leaming), Lucas es también dueño, de unos quince millones de acciones de la compañía de juguetes Hashbro, que le ha pagado un adelanto de 100 millones de dólares, según fuentes de la propia empresa, por los derechos de los juguetes del Episodio I.
En los últimos diez años, Lucas ha preparado la jugada. Ha estado ahorrando en silencio los beneficios de sus múltiples empresas para producir y promocionar la trilogía precedente a la primera entrega de La Guerra de las Galaxias. Cuando decidió ofrecer a la Fox la oportunidad de distribuir las películas por solo un 10 por ciento de la recaudación mundial, la Fox aceptó sin poner ninguna pega. Si la película recaudase, por ejemplo, mil millones de dólares (incluyendo la recaudación en taquilla, en vídeo y en televisión), Lucas ganaría unos 400 millones.
No obstante, el cambio más significativo en la vida de George Lucas está dentro de su propia casa. Lucas, que admite ser un adicto al trabajo, tiene una pasión aún mayor: el cuidado de sus tres hijos adoptivos. Por primera vez, dice Lucas, he podido ver más de cerca qué reacción despierta mi trabajo en los niños.
NEXUS 7:¿Por qué cree que el universo de La Guerra de las Galaxias sigue teniendo tanto impacto en la imaginación de tanta gente?
GEORGE LUCAS: Me sorprende tanto a mí como a cualquier otra persona. Ya me pilló por sorpresa en su momento cuando arrasó en taquilla, pero tampoco me esperaba la increíble respuesta del público cuando repusimos la película. Yo lo que intentaba era conseguir una estética moderna y me imagino que no lo hice mal, porque conseguí captar la atención de un público fiel.
N7: Ha tratado conceptos como la religión, la familia y la ética. Todos nosotros, independientemente de nuestra religión, nos vemos obligados a luchar con un Lado Oscuro. ¿Cree que esto es el centro de todo?
G.L.: Indudablemente, esto forma parte de mi mensaje. La lucha interna del hombre entre el Bien y el Mal ha estado presente desde el principio de la civilización. La mitología y todas las religiones se refieren a ella. Es la lucha más íntima que afrontamos. Intentamos hacer lo correcto, lo que la sociedad, nuestros iguales o nuestros corazones esperan que hagamos. Hay temas que son centrales en la vida, como la pérdida de la gracia, la caída y la redención, la fuerza de la familia y el amor.
N7: ¿Qué fue lo que le hizo pensar que La Guerra de las Galaxias seguía viva y en buen estado?
G.L: Empecé a preparar la reposición de la primera trilogía en 1997. Habíamos empezado a hablar sobre lo que queríamos hacer para celebrar el 20 aniversario. No sabíamos si queríamos hacer un especial en televisión, un espectáculo en vivo o una gran convención. Una de las opciones era rodar la continuación de la película. Y yo dije: Eso estaría bien, pero, ¿podría hacerlo? Lo había querido hacer desde el primer momento y pensé: ¡Uf! Ahora podré ver si realmente soy capaz de crear personajes digitalmente y conseguir que actúen. También he de reconocer que una parte de mí pensaba: Oye, esto es una buena oportunidad para hacer que la Fox te pague el experimento. La Fox acababa de reponer La Guerra de las Galaxias en nada menos que 300 salas. Entonces, les dije: Si vamos a hacer esto, mejor hacerlo a lo grande.
N7: En total, la reposición de la trilogía se mantuvo en el número uno en la taquilla USA durante seis semanas.
G.L: Fue todo un récord. Dos años antes de que se repusiera La Guerra de las Galaxias, yo les dije a los de la Fox: Si vamos a reponer la película en los cines, ¿por qué no reeditar también las cintas de vídeo? Y ellos me dijeron: Pero si hace a 20 años que salieron. Entonces, les contesté: Sí, pero es que solo habéis vendido 300.000 copias, y de E.T. El extraterrestre, por ejemplo, se han vendido 14 millones de copias. ¿No creéis que esto quiere decir algo? Así que reeditamos la trilogía y vendimos veinte millones de copias. Fue brutal.
DEFENDIENDO A SUS ESTRELLAS
N7: Antes del estreno del Episodio I, ya se criticaba la actuación del niño Jake Lloyd. El director Ron Howard, también ex niño prodigio, después defendió a Jake en una carta a Newsweek.
G.L: A los medios de comunicación no les ha gustado la interpretación en ninguna de las películas de la Saga Galáctica. Según ellos, ninguno de los actores tiene talento. Y mira que estamos hablando de Alce Guinness, que ha ganado un Oscar, de Harrison Ford e, incluso, de Carrie Fisher y Mark Hamill.
N7: De hecho, se puede decir que usted ha descubierto a algunos actores que después han conseguido labrarse carreras impresionantes.
G.L.: Efectivamente. Además, la interpretación de estos actores en las películas es irreprochable. Si no hubieran hecho un buen trabajo, no creo que la gente se hubiera podido creer a los personajes que representaban.
N7: Le ha dado un papel al hijo de Mark Hamill, Nathan, en Star Wars: Episodio 1. La Amenaza Fantasma.
G.L.: Quería salir en la película, así que le dimos un papel de extra.N7:Sus hijos, ¿son fans de la trilogía inicial?
G.L.: A ni¡ hijo de seis años no le enseñé la primera trilogía hasta que la relanzamos. So- lo había oído hablar de La Guerra de las Galaxias a través de los demás niños en el colegio. Así que le pilló un poco por sorpresa, lo cual fue divertido.
N7: ¿Cuándo se dio cuenta de que estaba preparado para volver al pasado y rodar el Episodio I?
G.L.: Estaba esperando a que los avances tecnológicos me permitieran contar la historia de la manera que yo la había concebido. Por eso, me puse a trabajar en estos temas con Industrial Light & Magic (ILM) desde el momento en que terminamos el rodaje de La Guerra de las Galaxias. Organicé una unidad informática y les introduje en la era digital. Hicimos una ardua labor de investigación hasta que, finalmente, conseguimos con Jurassic Park el resultado que siempre habíamos buscado. Yo estaba supervisando algunas partes de la pos- producción de la película, mientras Steven Spielberg estaba en Polonia rodando La lista de Schindler. ILM consiguió un Tiranosaurus Rex digital que parecía increíblemente real. Fue entonces cuando me di cuenta de que habíamos alcanzado el nivel que llevábamos buscando desde hacía diez años.
N7: Después de dirigir La Guerra de las Galaxias, decidió contratar a otros directores para las siguientes dos películas. Irvin Kershner para El Imperio contraataca, y Richard Marquand para El retorno del Jedi. ¿Le ha costado volver a ponerse detrás de las cámaras'?
G.L.: No, para nada. Con la segunda y la tercera parte me di cuenta de que me costaba más trabajo supervisar a otros directores que hacerlo yo mismo. Así no tengo que discutir con tanta gente.
N7: Durante años, Steven Spielberg le ha intentado convencer de que volviera a dirigir, ¿verdad?
G.L.: Todo el mundo lo hacía. Todos mis amigos me decían: ¡Ponte a dirigir!
N7: Y cuando le comunicó a Spielberg que volvería a dirigir, ¿cuál fue su reacción?
G.L.: Me dijo: ¡Ya era hora! ¡Deberías haberlo hecho hace años! Francis (Ford Coppola) y Brian (De Palma) contestaron lo mismo. En realidad, yo nunca había dicho que no volvería a dirigir. Al contrario, siempre tuve la intención de volver. Lo que pasa es que tenía otras prioridades. Más adelante pensé: Venga, ya es hora de volver.
N7: ¿Puede ser que lo estuviera evitando?
G.L.: Pues, no. La verdad es que me lo estaba pasando muy bien trabajando en la producción de otras películas.
N7: Como las de la saga Indiana Jones, Tucker. Un hombre y su sueño o Willow. ¿Ha sido más gratificante dirigir el Episodio I o las anteriores películas que realizó hace años?
G.L.: Bueno, es que antes tampoco había si- do una experiencia tan maravillosa. Yo trabajaba con un presupuesto muy bajo y con los estudios dándome la lata. La Guerra de las Galaxias era una película de bajo presupuesto, teníamos muy poco tiempo para rodarla y, además, era una película difícil de hacer. En ese sentido, la experiencia fue complicada. Pero, entonces, a veces la gente saca las cosas de quicio y dice: Es que no le gusta dirigir. No le gusta trabajar con actores. No le gusta levantarse a las seis de la mañana.
N7: O también: Es que Lucas prefiere trabajar con ordenadores...
G.L.: Sí, eso. Además, en el fondo, prefiero trabajar con actores. La verdad es que tengo una personalidad que se podría ubicar más fácilmente en la época victoriana que en el siglo XXI. Fue mucho más fácil rodar ahora gracias a los avances tecnológicos y a que tenía más dinero a mi disposición. Además, ahora no tenía a nadie que me diera la lata.
N7: Esta vez ha puesto usted todo el dinero.
G.L: Sí. Así he comprado ni¡ libertad, que es lo que había buscado durante todos estos años.El HOMBRE DE NEGOCIOS
N7: ¿Cómo se le ocurrió pedir en su momento los derechos sobre las películas y el merchandising de la Saga Galáctica, que después le han permitido comprar su libertad?
G.L.: Apropiándome de los derechos de las posibles continuaciones de La Guerra de las Galaxias podría completar la trilogía independientemente del éxito de esa primera parte. Lo cierto es que nadie pensaba entonces que la Guerra de las Galaxias pudiera convertirse en todo un éxito. Además, también se me ocurrió hacer camisetas y pósters para promocionar La Guerra de las Galaxias porque me parecía apropiado para un film de ciencia-ficción.
N7: Y ahora todos esos derechos juntos han ayudado a financiar Star Wars: Episodio I, con un presupuesto de 115 millones de dólares.
G.L.: Sí. En un primer momento, el presupuesto estaba fijado en 120 millones de dólares, pero luego resultó que conseguimos hacer la película por menos dinero. El rodaje duró 65 días, que es lo mismo que tardó Steven en rodar Salvar al soldado Ryan, solo que él consiguió terminar cinco días antes de lo previsto, y yo no. Yo, además, había programado otras seis semanas de rodaje adicional, repartidas entre los siguientes dieciocho meses, pero solo necesité dos. Así que conseguimos ahorrar cuatro semanas de rodaje en total.
N7: Si cualquier otro director hubiera intentado hacer la película con métodos convencionales, ¿cuánto calcula que le hubiera costado?
G.L.: Los efectos especiales cuestan aproximadamente la mitad del presupuesto. Hay 2.000 efectos especiales en esta película. En Titanic y en Starship Troopers. Las Brigadas del Espacio, por ejemplo, había 500; en Godzilla, unos 300; en Armageddon, alrededor de 500; si los sumásemos todos, el resultado sería de unos 200 millones de dólares, solo para efectos especiales.
N7: También financiará usted el Episodio II.
G.L: Lo haré si funciona bien la primera parte. Si no, no habrá segundas partes (risas). Así es como funciona esto. Invertí los beneficios de American Graffiti en crear ILM; los de La Guerra de las Galaxias en El Imperio contraataca y los de esa última en El retorno del Jedi. Cada película ha servido para financiar la siguiente.
N7: ¿Por qué decidió empezar la saga con los episodios IV, V y VI?
G.L: Me gusta empujar al espectador al centro del meollo. Es la misma estrategia que utilicé con En busca del Arca perdida: el final de una película te introduce en la siguiente. Pero para empezar por la mitad de la Saga Galáctica, tuve que escribir toda la historia anterior.
N7: Y esa historia inicial tenía trece páginas.
G.L: Sí, bueno, era un esbozo.
N7: Como ya conocemos el final de la saga, cada una de las entregas de esta nueva trilogía deberá funcionar gracias a sus propios elementos dramáticos.
G.L: Pues sí. Hay muchas películas que se presentan de esta manera. Ciudadano Kane es un buen ejemplo de ello. Desde el principio, ya sabes que se acaba muriendo. Lo interesan- te no es lo que le ocurre al final, sino toda su trayectoria.
N7: ¿Cómo describiría el hilo argumental de esta película? ¿Se trata del viaje emprendido por Anakin Skywalker?
G.L: Ninguna de las entregas tiene un solo hilo argumental: todas tienen cuatro o cinco que se van entrelazando. Cada personaje tiene sus propias preocupaciones. Por lo que se refiere a Anakinn Skywalker, se trata de un joven esclavo que sueña con llegar a ser un Jedi. Consigue entrar en la escuela de los jedi, se hace con su libertad y ve realizado su sueño. Pero en el camino, se ve obligado a realizar toda una serie de sacrificios. También está la historia de dos Jedi: uno es aprendiz y el otro, maestro. 0 la historia de un senador que pretende convertirse en el jefe supremo de la República. 0 la historia de una joven soberana, de la aniquilación total de un pueblo, y de cómo consigue que una aletargada institución política preste atención a lo que está ocurriendo.
N7:Una de las principales apuestas del film es un jovencísimo actor, Jake Lloyd, que tenía solo ocho años cuando se rodó. ¿Qué tipo de dificultades se encontró en el rodaje?
G.L: En una escena tenía que despedirse de su madre (Pemilla August). Yo no quería que se pusiera a llorar desesperadamente, pero sí quería retratar que estaba emocionalmente dolido, sin llegar a lo sensiblero. Esa escena fue muy difícil.
N7: ¿No tuvo miedo a la hora de realizar cambios en Yoda?
G.L: Es que, en realidad, Yoda es exactamente el mismo. Hemos recuperado a Frank Oz (el doblador) y a la marioneta. Solo lo hemos hecho un poco más joven y le hemos dado algo más de color. También le quitamos un poco de pelo. No tenía intención de gastarme un dineral en reinventarlo.
N7: ¿Llegará Anakin a convertirse en un Caballero jedi?
G.L: Obi-Wan [Ewan McGregor) es el que sí llegará a serlo. Al principio es un aprendiz, pero al final de la película es un Caballero jedi. llegará incluso a ser un Maestro Jedi. Anakin será un aprendiz de jedi.
N7: ¿Y hasta qué punto se ve obligado Ewan McGregor a imitar a Sir Alec Guinness, que es el rostro de su mismo personaje, Obi-Wan Kenobi, años después?
G.L: Yo quería que él diera vi-
da a su propio personaje de Obi-Wan Kenobi. No quería que hiciese una caricatura de Alec Guinness.
N7: ¿Y no le preocupó que su desbocada personalidad de joven perteneciente a la Generación X chocase con la tradición de La Guerra de las Galaxias?
G.L: No. Él es un actor y yo contrato actores. No soy Disney. Creo que tiene muchísimo talento, que es el principal requisito para trabajar conmigo. La vida privada de los actores que contrato no es asunto mío.
N7: ¿Qué le llevó a escoger a Natali Portman para el personaje de la reina Amidala?
G.L: Buscaba a alguien que pudiera interpretar a una niña de catorce años, que es la reina de su planeta, un reto similar al de Carrie Fisher. Así que necesitaba a alguien que pudiera tener un cierto aspecto regio y que, al mismo tiempo, fuera fuerte y diligente. Pero, sobre todo, tenía que ser una adolescente.
N7: Natalie Portman sufrió un accidente en el rodaje. ¿Qué es lo que ocurrió?
G.L: Cuando se utilizan pequeñas cargas explosivas en el rodaje de cualquier película, a veces saltan chispas por todas partes. Se le metió una chispa en el ojo, así que paramos el rodaje. No fue nada serio, pero aun así la llevamos al hospital para que le revisaran los ojos. Este tipo de incidentes están a la orden del día en cualquier película. No es tan grave como, por ejemplo, cuando a Ed Burns se le prendió fuego en la mano mientras empuñaba el cañón de un arma de fuego en el rodaje de Salvar al soldado Ryan, que estaban filmando en el estudio de al lado. Eso sí que fue un accidente, pero lo de Natalie fue un pequeño percance, como si se te mete algo en un ojo.
N7: Tenía entendido que despidió a alguien por esto...
G.L: Digamos que hubo problemas con el departamento de efectos especiales. Un incidente de este tipo no debería haber ocurrido nunca.
N7: O sea, que usted se hizo cargo del asunto.
G.L: ja, ja.
N7: Le enseñó el montaje preliminar a varios amigos, entre ellos Ron Howard y Steven Spielberg.
G.L: Sí, se lo enseñé a unas doce o quince personas para intercambiar impresiones, para preguntarles qué les parecía o si creían que me había equivocado en algo.
N7: ¿Fueron más benévolos con usted esta vez que cuando les hizo un pase preliminar de La Guerra de las Galaxias?
G.L: Mire, eso son cosas de la prensa.
N7: Bueno, la verdad es que está en las dos biografías que sobre usted escribieron Dale Pollock y Peter Biskind.
G.L: Sí, bueno, el libro de Dale Pollock tiene el mismo rigor que pueda tener el National Enquirer. Es penoso. Terrible. El libro de Peter Biskind es más o menos del mismo estilo porque, además, sacó toda la información del primero.
N7: Entonces, ¿no es cierto que Brian De Palma le criticara sin piedad la primera vez que vio La Guerra de las Galaxias?
G.L: No. Lo que pasa es que a Brian le encanta hacerse el cínico, pero es amigo mío y, de hecho, me ayudó a reescribir el principio de la película. Él me decía: Este no es el tipo de película que a mí me gusta. No hay sangre. Tú déjame que te ayude, mira, podrías hacer esto o esto otro. La verdad es que todos me ayudaron bastante. Y a partir de ahí se empezó a decir que a todo el mundo le había parecido horrible. Nadie me hizo sentirme mal. A Steven le pareció que iba a ser un éxito. Yo empecé siendo un director vanguardista que quería hacer películas eminentemente visuales, sin argumento, sin personajes, sin hilo argumental. Era el más extremado de todo el grupo. Poco a poco Francis [Ford Coppola) me introdujo en la narrativa, la interpretación y el drama como elementos de una película. Me decía: Tienes que aprender a hacer esto, y entonces empezó a entrarme curiosidad por el tema.
N7: Hay quien sugiere que el éxito masivo de sus películas y las de Steven Spielberg ha hecho daño la industria cinematográfica, porque ha llevado a que los estudios dependan de la existencia de películas exageradamente taquilleras.
G.L: Yo soy un director independiente. Mi relación con Hollywood siempre ha sido más bien tensa. He vivido en San Francisco toda la vida. Fui a la universidad en Los Ángeles, Pero después regresé a San Francisco. Me las he arreglado para quedarme aquí, prescindiendo de Hollywoocl. Hay gente que dice que mis películas son iguales que las de Hollywood. Yo les diría que son mis películas, y que no tengo la culpa de que Hollywood las copie. Lo que ocurre es que los estudios han sido secuestrados por grandes empresas. Su política consiste en crear una especie de gerencia intermediaria, o lo que es lo mismo, hablando en plata, un montón de gente que no tiene ni idea de lo que hace. A lo mejor han estudiado en la Harvard Business School y, de repente, se encuentran haciendo películas. Pero no tienen ni la más mínima idea de lo que hacen o de por qué lo hacen.
Entonces, contratan a un ayudante, que tampoco tiene ni idea. Odio los típicos comentarios de gerente intermediario sobre los guiones: ¡Ay! No entiendo esto, ¿qué hace esa cosa pe- luda ahí en medio? Pero si no tiene sentido. ¿Cómo va a poder pilotar un avión? ¡Si parece un perro! Cuando hice La Guerra de las Galaxias estaba el presidente del estudio, estaba Laddy (Alan Ladd Jr.) y los dos ayudantes de Laddy. Así que si querías hacer la película, tenías que pasar por Laddy, de Laddy al presidente del estudio, y del presidente del estudio a la junta directiva. Ahora en cada estudio hay entre 40 y 50 personas en ese nivel. Y son ellos los que se están cargando la industria cinematográfica. Ellos son los que dicen: Vamos a copiar esto, vamos a hacer una de estas, vamos a hacer un bombazo de taquilla. Además, no hacen más bombazos de taquilla de los que ya hacían antes. Este tipo de películas no son una invención mía, ni de Francis, ni de Steven. Ya había antes otros directores que las hicieron mejor que nadie: Francis (El Padrino) y William Friedkin (El exorcista), por ejemplo. Pero la idea del bombazo en taquilla empezó con la película El nacimiento de una nación y, desde entonces, ha habido un bombazo cada año; no nos olvidemos de Ben-Hur o Lo que el viento se llevó. 0 sea, que intentar decir que todo esto empezó en los años 70 es absurdo.
N7: Pero lo que sí se inventó fue una nueva manera de comercialización y distribución de los films.
G.L: Sí, pero eso es algo que estaba al caer. Ahora lo que pasa es que tienen estudios de mercado y especialistas en marketing. Tienen igual diez personas que se encargan de averiguar los gustos de la gente.
N7: Cuando les enseñó el Episodio 1 a sus amigos para intercambiar impresiones, ¿hizo algún cambio?
G.L: Me hicieron un pequeño comentario sobre la última parte de la película. Algo que, en realidad, ya me tenía preocupado. En cuanto alguien dijo algo, volví a montar esta parte. Cambié un trozo bastante largo, pero ya me había dado cuenta de que me habla pasado entrelazando hilos argumentales. El problema es que estaba intentando contar demasiadas historias. Desde American Graffiti, siempre he contado muchas historias al mismo tiempo. Entonces, siempre ha habido un entramado de hilos argumentales extremado, sobre todo en la parte final de la película.
N7: ¿Ha intentado hacer algo en esta película que al final haya resultado ser demasiado ambicioso incluso para los tiempos que corren?
G.L: Bueno, no he tenido un presupuesto de 260 millones de dólares, como tienen algunas superproducciones. Al ser mi dinero, tenía un tope. Al principio quería hacer más personajes digitalmente, pero en ILM opinaban que iba a costarnos mucho más trabajo y mucho más dinero. Así que algunos personajes los hicimos con actores que llevaban máscaras, que, por otra parte, es el método más común. Pero no es que no los pudiera hacer digitalmente por motivos técnicos.
N7: ¿Le estaba limitando ILM de alguna manera?
G.L: No. la verdad es que con ILM tengo la ventaja de no ser solo un cliente más.
N7: ¡Usted es el jefe!
G.L: Pero es que si voy de jefe y digo a ver si aprendemos a poner los precios más bajos, sería como volver a meterme de lleno en el negocio de los efectos especiales. Lógicamente, puedo hacer cosas que otros clientes no pueden, aunque tampoco es que yo me proponga tener los mejores efectos especiales del mundo. Me conformo con menos. Muchos de los clientes de ILM entran pensando tengo que tener los mejores efectos, y se ponen a hacer tomas y más tomas... ¡con lo caras que son!
N7: Usted controla muchos ámbitos que otros directores de Hollywood no controlan. ¿Cuál es su principal preocupación? ¿Tener demasiado poder?
G.L: Tampoco me veo tan poderoso. Si me comparas con los estudios, ellos ganan entre cinco y diez veces más de lo que yo gano.
N7: Ha firmado un contrato con la Fox, gracias al cual ellos se quedan solo un 10 por ciento de los beneficios de esta película y usted un 90 por ciento.
G.L.: Sí, pero bueno, ellos son un gigante empresarial a nivel mundial. Ellos ganan miles y miles de millones cada año, y yo no. Ni siquiera si el Episodio I se convirtiera en la película más taquillera de la historia, llegaría yo a ganar tanto dinero como ellos. A este nivel, el poder se traduce en dinero. Fox, Time Warner o Disney son gigantes empresariales. Y, sí, tengo el poder suficiente como para hacer mis propias películas sin que ellos interfieran para nada en mi trabajo. He trabajado mucho todos estos años para conseguir esa libertad, y no me gustaría ser un gran estudio de cine como ellos. Yo no podría hacer cinco películas al año. Lo que más quiero es tener la libertad de hacer películas a mi manera.
N7: ¿No se siente presionado por la expectación que ha despertado su nueva película?
G.L: Intento que no me afecte. Al final, hago la película como yo quiero. Muchos fans se sentirán decepcionados porque se esperarán algo mejor, pero creo que habrá muchas personas a las que les guste. Y muchos de los detractores de la anterior trilogía la odiarán.
N7: ¿Cree que despertará mucho interés entre las mujeres?
G.L.: Bueno, tampoco se trata de Titanic. Es bastante una película de chicos. Es cierto que tenemos también un público femenino, pero representa solo un 30 ó 35 por ciento.
N7: En esta primera entrega no hay romance. ¿Tendremos que esperar a que la reina y Anakin se casen en la siguiente película?
G.L.: Habrá que esperar. La película romántica es la próxima, que quizá no guste a muchos por tener demasiados elementos dramáticos. Aunque también habrá acción, la película será primordialmente romántica.
N7: ¿Tiene intención de rodar la última trilogía para completar la saga de nueve películas?
G.L.: No, no. Hace algún tiempo me preguntaron: ¿Tiene usted pensado hacer una continuación a la actual trilogía? Y a mí me dio por decir: Bueno, a lo mejor algún día la haré. Y a raíz de esto se empezó a hablar de nueve películas.
N7: Así que, en realidad, son seis.
G.L.: Sí, son seis. De verdad que no son nueve. Sería pero que muy poco probable que siguiera haciendo más y más películas.
N7: Y las siguientes dos entregas de la saga serán más oscuras que este primer episodio.
G.L.: Sí, por su- propia naturaleza. La siguiente quizá no tanto, pero la tercera lo será mucho más.
N7: ¿El momento en el que Anakin se pasa al Lado Oscuro y se transforma en Darth Vader?
G.L.: Exactamente. El Episodio III recaudará seguramente la mitad que los otros. Pero la historia es esa, y a mí me interesa más el conjunto de las seis películas que el mayor o menor éxito de unas en comparación con las otras. Todo el mundo habla del récord que vas a batir y del dinero que vas a ganar. Es como si se pensaran que una buena película es una película que ha batido récords. Pero, ¿qué tiene eso que ver? Además, ¿a quién le importa?
N7: ¿Y no le importó para nada cuando se enteró de que Titanic había batido el récord de taquilla de La Guerra de las Galaxias?
G.L.: Pues no. Ya sabíamos que iba a batir el récord desde el mismo momento en que vimos que Titanic seguía recaudando 20 millones de dólares en la tercera semana después del estreno. Estaba cantado. Además, durante todos estos años el récord lo tenía Steven con E. T. El extraterrestre, y no yo. Yo lo volví a batir con la reposición de La Guerra de las Galaxias. En realidad, son los medios de comunicación los que más preocupados están por saber quién es el número uno. Quiero decir que a mí me da igual si le quito o no el récord a Titanic, porque eso no prueba absolutamente nada.
N7: Finalmente, ¿cuál es La Amenaza Fantasma?
G.L.: Hay varias maneras de decirlo. Es lo contrario del iedi. Es alguien que trabaja para el Lado Oscuro de la Fuerza. Hay un Lord de los Sith que intenta causar estragos e invadir la galaxia, y él es la Amenaza Fantasma. En todo momento hay alguien que mueve los hilos..
Fuente:
CineFantastico.com : terror, fantasn
Saludos