Esto es algo q he escrito. Siempre SW me ha dado ganas de escribir –o reescribir–.
Espero q les guste y que sobre todo dejen su opinión, ya q es, a fin de cuentas, la razón por la cual lo posteo.
-¿Acaso no era el elegido? – seguía preguntándose, sin poder salir de su asombro. La guerra desnudaba la mezquindad y la sordidez de cada uno de los seres que habitaban la galaxia, les mostraba un nuevo rostro, uno desconocido. Tal vez el verdadero, el auténtico. Sin poder meditar, simplemente en silencio, seguía buscando respuestas a preguntas que nunca en su vida creyó iba a tener que formularse.
¿Cómo era posible? Había visto los hologramas de seguridad. Sí, con sus propios ojos había sido un sufriente testigo: su antiguo padawan, su amigo, su hermano, se arrodillaba ante el nuevo emperador. Pudo entonces, en ese justo momento, sentir exactamente de dónde provenía aquella perturbación en la fuerza que percibía hacía ya un tiempo.
Siempre sentado, estupefacto, rememoraba ahora cómo el
lightsaber de su protegido se introducía en aquellos pequeños cuerpos espantados, cómo cortaba extremidades con técnicas y ataques que él mismo le había enseñado. “Esto no puede estar sucediendo, es demasiado horrendo”, pensó, y por una pequeña ventana lateral distinguió (pero sobre todo escuchó) la erupción sangrienta de un volcán que expulsaba hacia un cielo negro una lava espesa y viscosa. Notó que la nave en la que se había infiltrado como un simple pirata espacial comenzaba a descender.
“Si ella, la madre de su hijo, no puede convencerlo, este es el fin. Para él o para mí. Es el fin.” La nave aterrizaba. Le hubiese sido imposible calcular lo que había durado el viaje o qué distancia habían recorrido. En efecto, no tenía la menor idea de dónde se encontraba. Escuchó el puente desplegarse e instantes después los pasos apresurados de ella que abandonaban la nave. El momento se aproximaba. Por fin, se puso de pie y salió del diminuto compartimento para ubicarse cerca de la puerta que daba a la plataforma. Ya había enfrentado al lado oscuro de la fuerza. Había vencido, pero también había sido derrotado. Él, mejor que nadie, conocía cuán habilidoso era este joven jedi. “Sith”, pensó, como corrigiendo el error. Si en verdad era el elegido, no tenía posibilidad alguna, estaba perdido. Su contrincante no tendría ningún tipo de piedad. Lo destruiría sin pestañar, como había hecho con aquellos
younglings. “Y tal vez lo haga con placer”, llegó a murmurar. Escuchó las primeras palabras de la conversación. Cerró los ojos y esperó. Nunca antes había deseado darle la espalda a un combate, jamás. Pero si hubiera podido, lo hubiera hecho en esta oportunidad. Seguía atento a cada palabra de la conversación, como si su vida y la de la galaxia dependieran de ella. Y esperaba. Sintió, alrededor y dentro de su cuerpo, la fuerza, más intensa que nunca al recordar una de las primeras cosas que su querido maestro le había dicho en el momento de tomarlo como padawan: “
Your focus determines your reality”. Sereno y decidido, abrió los ojos. Por un instante quiso creer en aquel joven que lo había rescatado tantas veces de las entrañas de la muerte, pero este pensamiento se desvaneció en un santiamén, cuando las siguientes palabras, algo bajas pero lo suficientemente claras, llegaron a sus oídos
: “I have brought peace to the Republic. I am more powerful than the Chancellor. I can overthrow him, and together you and I can rule the galaxy. Make things the way we want them to be”. Antes de que escuchara por completo la frase, su determinación era extrema, al igual q su serenidad. Había podido esconder en aquel rincón de su mente una vez más la ola de tristeza que trató de derrumbarlo. La espera era inútil, sabía lo que debía hacer. “La fuerza decidirá el resto”, pensó. Avanzó unos pasos y se colocó en la entrada de la nave, para poder ser visto por Anakin Skywalker.