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caballeros , historia , nueva , tres

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Nueva historia de Star Wars: Los Tres Caballeros
Antiguo 06-Sep-2008, 00:13   #1
Iniciado en La Fuerza
 
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Predeterminado Nueva historia de Star Wars: Los Tres Caballeros


Puedo recordar perfectamente el día en que esas extrañas personas, como les decía yo, llegaron hasta mí y me llevaron con ellos. Fue una noche muy agitada, todos en la comunidad salían de sus carpas para ver uno de los hologramas diarios con las noticias de la galaxia. Uno en especial había atraído mi atención. Se trataba de un holograma sobre las persecuciones que los siths hacían contra los jedis, luego de la guerra contra Malak. No se porque los jedis no han hecho nada. Los maestros tuvieron que exiliarse a los planetas que aún creían en la fuerza luminosa, y fue entonces que los siths comenzaron a perseguirlos, todo por conseguir el control absoluto de la galaxia.
Durante toda mi niñez, había soñado con ser uno de esos caballeros jedis. Vestirme con esas elegantes túnicas, blandir un sable de luz. Ese era mi sueño, pero después de lo ocurrido, nunca más se vio a alguna otra persona practicar la fuerza en publico. Mi madre me decía que me sacara ese absurdo deseo de mi cabeza, que solo me llevaría a mi propia muerte. Pero nunca le hice caso. Cuando los de la comunidad se iban a almorzar en esos grandes banquetes que hacían justo antes de irnos a otro planeta, yo aprovechaba para esconderme entre los árboles y jugar como si tuviera poderes jedi. Y fue mucha mi sorpresa cuando estaba jugando a mover unas ramas que había apilado y un viento salió de mi mano izquierda y lanzó esas ramas muchos metros hacia delante. No podía creerlo, ¡tenía poderes Jedi!. Y entonces esa noche, cuando estábamos por irnos del planeta del cual nunca supe el nombre. Enormes explosiones se veían en el horizonte, como si estuviera ocurriendo una especie de batalla. Mi madre me ocultó en la carpa donde vivíamos y minutos después ella entró y se puso al lado mío mientras entraban tres hombres altos, vestidos con túnicas jedi y tenían cubierto el rostro por una capucha. Mi madre les rogó que no me llevaran con ellos, pero ellos le decían que yo iba a estar a salvo con ellos, que era la hora de que los tres pilares de la fuerza se unieran para salvar a la galaxia. Mi madre no dijo más, me dio un fuerte abrazo y me dijo que nos volveríamos a ver. Tenía muchas ganas de llorar y de huir con ella de esos extraños, pero una sensación de cansancio me invadió y permanecí quieto sin poder decir ni hacer nada. Entonces uno de los tres hombres me tomó en brazos y me sacó de allí acompañado por sus otros dos compañeros. Solo podía observar lo que ocurría. La gente de la comunidad gritaba y corría. Los hombres sacaban sus rifles para disparar, pero de inmediato un viento enorme los levantaba del suelo y los lanzaba contra los árboles. Fue en ese momento que un voz entró en mi mente. Esta voz me decía “no vayas con ellos, solo te traerán sufrimiento y muerte”. Intenté en numerosas ocaciones escapar del hombre que me llevaba, pero estaba inmovilizado.
Los hombres que me llevaban luego se encontraron con otros seis más que estaban ocultos en el bosque. Luego de intercambiar frases y palabras, todos caminaron y subieron a una enorme nave, la cual pude reconocer como una de la república ya que había visto una igual en uno de los hologramas.
Cuando estábamos en el aire, el hombre me dejó en una habitación de la nave, la cual era muy lujosa, y pude ver por la ventana como las carpas de la comunidad ardían en llamas. Sentí una tristeza enorme.
En el momento en que la nave saltó al hiperespacio, el mismo hombre que me había cargado desde mi carpa a la nave me tomó de nuevo y me llevó a una sala redonda, donde todos los hombres que habían subido a la nave estaban sentados en sillones individuales en torno a la circularidad de la sala. El hombre me puso en medio y de inmediato los hombres se sacaron la capucha que les cubría el rostro y pude ver que eran auténticos jedis, aunque ya lo sabía de antes. Uno de los jedis me apuntó con su mano y la abrió como para liberarme de algo, entonces pude sentir que podía moverme y hablar otra vez, pero estaba demasiado asustado y triste como para hacerlo. Luego otro jedi se disculpó por haberme sacado del lugar donde vivía, y me explicó el porque de ello. Me dijo que no era el único con el que habían hecho lo mismo, sino habían dos más que tenían características similares a las mías. Después continuó diciéndome que yo era parte de la línea que debía proteger la galaxia. Que yo era uno de los elegidos por voluntad de la fuerza para equilibrar a la misma eliminando para siempre a los siths. Yo quedé totalmente anonadado con semejante noticia, la cual encontré increíble. Nunca había imaginado que yo debía traer el equilibrio a la fuerza. Me había imaginado que sería un jedi común y corriente, pero no algo como esto. Nunca.
El jedi me dijo nuevamente que debía dormir un poco y que cuando llegáramos a Dantooine me contaría lo demás. Yo quise decirle que pasaría con mi madre, si volvería a verla, pero cuando trate de hacerlo el jedi volvió a levantar su mano y de inmediato me quede dormido.

Pasaron solo un par de horas cuando ya estábamos en Dantooine, pero para mi parecieron días. En mi cabeza giraban todas las cosas que me habían sucedido anteriormente, mi madre ya no estaba, debía equilibrar la fuerza y entrenarme. Todo parecía imposible, nunca creí que podría lograrlo. Eso pude pensar hasta que un hombre pequeño, parecía un enano, entró en la habitación donde dormía y me dijo que lo siguiera hasta la sala del consejo Jedi. Le obedecí de inmediato porque su aspecto era amenazador, temí que fuera a golpearme si no lo hacía. Caminé detrás de el por un pasillo corto hasta que llegamos hasta una gran puerta. El enano se acercó y esta de inmediato se abrió. Dejó ver a la sala de los jedis. En forma redonda al igual que en la nave, esta sala había sido objeto de las reuniones jedi desde hacía miles de años.
El enano se quedó parado a un lado de la puerta y me dijo que entrara. Los jedis estaban sentados ocupando cada uno de los sitiales. Avancé hasta el centro y de inmediato otros dos niños entraron en la sala también siendo guiados por un enano. Ambos se acercaron y se pusieron al lado mío. Pude sentir una extraña sensación, como si ya los conociera. Como si fueran mis hermanos o algo así.
Todos los jedis se levantaron y uno de ellos, el que me había hablado en la nave dijo los nombres “Jaden Korr”, “Irkan Vrook” (que era el mío) y “Ross Panaka”. Asumí de inmediato que los nombres que dijo el jedi eran los de los niños a mi lado, entonces siguió diciendo que nosotros tres habíamos sido traídos hasta este lugar debido a que nosotros debíamos traer el equilibrio a la fuerza, que éramos los tres elegidos, que eso decía la profecía. Luego siguió hablando sobre que debíamos empezar nuestro entrenamiento para finalmente vencer a los siths. Miré a los otros niños y no observé en sus caras nada de miedo ni duda. Creo que habían entendido bien lo que se les había encomendado, a diferencia de mi que todavía no podía dilucidar la magnitud de la responsabilidad.
A medida que las semanas pasaban, luego los años, me fui haciendo amigo de mis otros dos compañeros, los cuales también contaran lo que les pasó en los momentos en que yo había caído en la oscuridad. Jaden era muy entusiasta y positivo, Ross era más bien tímido e introvertido y yo era demasiado llevado de mis ideas, a veces pensaba en absolutos y era un poco agresivo. En cuanto al entrenamiento jedi, después de los primeros años, a los tres nos comenzaron a entrenar por separado para que desarrolláramos las diferentes habilidades con las que habíamos nacido. Jaden tenía la habilidad del legendario maestro de espadas, con la cual comenzó a dominar el sable de luz con mucha facilidad y pudo aprender diferentes técnicas muy rápido. Ross desarrolló la habilidad de los trucos mentales. Comenzó a dominar las mentes de los animales e incluso de algunas personas con extremada rapidez. Uno de los maestros jedi le había dicho que con suficiente práctica podría invadir la mente de cualquier sith y obligarle a hacer cualquier cosa que si estuviera en su sano juicio nunca haría. Yo desarrollé la habilidad del maestro del poder. Pasé de poder levantar cosas tan pequeñas como un vaso a un turbo deslizador o a casas completas. Luego logré la concentración necesaria para lanzar el rayo normal y el rayo de la luz, ideal para acabar con un sith de inmediato. También podía desviar disparos de blásteres con mis poderes, luego pude hacer en frente mío una especie de escudo de fuerza que me protegía . Así los tres fuimos avanzando en nuestro entrenamiento hasta esa fatídica noche, cuando todos dormían.
Eso tan solo ocurrió hace algunos meses, los tres teníamos 16 años y dormíamos en una gran habitación, cuando de repente nos despertó uno de los enanos que hacía años nos había llevado a la sala del consejo jedi. Este entró súbitamente a la habitación y nos dijo que nos vistiéramos de inmediato y nos armáramos con nuestros sables de luz. Luego el enano salió. Cuando ya estábamos listos para salir, Ross se acercó a la puerta para abrirla y de inmediato una especie de empujón de fuerza la voló hacia dentro junto con Ross también. En ese momento vimos a un sith vestido totalmente de negro con un sable de luz rojo de dos manos. Éste me miró y como que invadió mi mente paralizándome por completo, yo solo podía mirarlo. Y fue entonces que se acercó hasta mi para asesinarme, yo no podía moverme. Pensé que ese era mi fin, hasta que pude ver un sable de luz verde que atravesaba el estómago del sith, luego este cayó ante mi y me di cuenta que Jaden los había liquidado.

Última edición por Jorge; 06-Sep-2008 a las 22:01.
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